En la Misa anual en Honor a la Inmaculada Concepción de María – La Purísima, el padre Henry Silva habló conmovedoramente del tiempo en que “los signos de vida serán más fuertes que los signos de muerte y desolación”.
María, bajo el título de La Purísima, es la patrona de Nicaragua.
“Descubrimos el llamado a la esperanza y el llamado a la conversión”, dijo el padre Silva, celebrante principal y sacerdote visitante de Managua, Nicaragua, durante la Misa en español del domingo en la Catedral de San Patricio, citando los mensajes de esperanza y conversión entregados por el profeta Isaías y Juan Bautista en las lecturas del día.
“Hermanos, no puede haber esperanza para la humanidad si no volvemos a Dios con el corazón, escuchando la voz del Hijo”, dijo el sacerdote. “Miremos al mundo que sufre, que nos hace darnos cuenta de que más que nunca necesitamos abrir el corazón a la esperanza. En este momento que estamos viviendo en el mundo entero, necesitamos escuchar que llegará el día en que no habrá más guerras entre los habitantes de la tierra, y habrá entendimiento entre las naciones”.
“Los signos de vida serán más fuertes que los signos de muerte y desolación. Será buena noticia, hermanos, que alguien nos diga que no existiera la revancha, ni entre las personas, ni entre los pueblos; que habrá diálogo y comprensión; que nadie pasaría hambre ni sed, o carece de recursos para vivir con dignidad”, agregó.
Citando el significado de confiar en Dios y en la intercesión de María, el padre Silva dijo que “los cristianos seguimos confiando en un futuro mejor”. Señaló la importancia de orar a María en su título La Purísima y todos sus títulos marianos. Y añadió que Cristo “es la razón de nuestra esperanza”.
La Oración de los Fieles incluyó orar por los inmigrantes que buscan un nuevo comienzo en los Estados Unidos y la paz en los países que intentan hacer frente a la guerra y los disturbios.
Nicaragua continúa experimentando malestar político y tensión social luego de las protestas mortales generalizadas que estallaron en abril de 2018, manifestaciones contra las políticas gubernamentales de impuestos y beneficios.
La Misa anual de La Purísima comenzó en la Catedral de San Patricio en 1996.
La Purísima es una celebración nicaragüense de “La Purísima Concepción de la Virgen María”, que se lleva a cabo el 8 de diciembre. Las reuniones ocurren desde finales de noviembre hasta la mayor parte de diciembre. Las purísimas se hacen por devoción o por agradecimiento por los milagros atribuidos a la Santísima Virgen María.
Este título de María está asociado con una imagen tallada en madera y es venerada por los fieles nicaragüenses, quienes rastrean los orígenes de la imagen con la antigua propiedad de Santa Teresa de Ávila y traída por su hermano Rodrigo Ahumada de España a Nicaragua a mediados del siglo XVI.
